El Servicio de Impuestos Internos actualizó las instrucciones sobre el recurso de reposición administrativa voluntaria mediante la Circular N°26, introduciendo modificaciones que impactan directamente la forma en que las empresas enfrentan sus controversias tributarias.
Aunque pueda parecer un ajuste técnico, este cambio redefine el rol de la reposición administrativa dentro del proceso. La actualización se alinea con recientes modificaciones normativas y reemplaza criterios administrativos anteriores, afectando tanto la estructura de las respuestas como la forma de construir argumentos y la gestión del expediente.
En la práctica, cuando cambia el procedimiento, también cambia la estrategia. Elementos como el timing, la evidencia y la eventual escalada del conflicto dejan de ser decisiones independientes y pasan a formar parte de una lógica integrada desde las primeras etapas del proceso.
La reposición administrativa deja así de ser concebida como un trámite previo, para convertirse en una herramienta estratégica en la gestión tributaria. Esto exige una revisión más temprana y estructurada de las controversias, así como una mayor coordinación interna.
Para las empresas con exposición a procesos de fiscalización, resulta particularmente relevante revisar sus controversias tributarias en curso, ajustar los protocolos internos de respuesta y asegurar una adecuada coordinación entre las áreas legal, tributaria y financiera.
Una gestión temprana y estratégica puede marcar la diferencia en el desarrollo del proceso y contribuir a evitar costos y contingencias posteriores.